El Rocío, una película eterna

No se oye el gentío, ni el toque del tamboril, ni los vivas a la Virgen, ni el crujido de las ruedas del simpecado, ni el roce de los varales, ni los rezos, ni el cante por sevillanas porque la filmación de la romería en blanco y negro -y muda- no lo permite, pero se intuye, porque desde aquel Rocío de 1934 -rodado en 16 milímetros y conservado en los fondos amateur de la Filmoteca de Andalucía- a la fiesta de nuestros días, un Rocío en color y retransmitido en directo, se mantiene la esencia del ritual, fruto de la transmisión de generación a generación. (Fuente: El Mundo)

Comentarios

  • No hay ningún comentario en este artículo. Se el primero en comentar.
  • Para poder comentar hay que estar autentificado.