Cada año, las aves migratorias pueden convertir el continente americano en un solo territorio. La reinita de Canadá (Cardellina canadensis), por ejemplo, se reproduce en los bosques boreales de Norteamérica y, cuando termina la temporada, emprende un viaje hacia el sur hasta alcanzar los bosques andinos. Para sobrevivir no le basta con que un solo punto de ese recorrido permanezca intacto: necesita encontrar lugares donde alimentarse, descansar y pasar la temporada no reproductiva a lo largo de miles de kilómetros y de varios países. Si uno de esos eslabones desaparece, el viaje completo se vuelve más difícil. (Fuente: Mongabay)