La recuperación de la capa de ozono en la Antártida no depende únicamente de la reducción de los compuestos industriales que la dañaron durante el siglo XX. Un nuevo estudio internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera del CSIC (IQF-CSIC) revela que el bromo y el yodo liberados naturalmente por los océanos y otros ecosistemas también intervienen de manera decisiva en la destrucción del ozono estratosférico. (Fuente: Ambientum)