Los ciudadanos, las autoridades locales y las pequeñas empresas de toda la Unión Europea (UE) deben "producir, gestionar, compartir y consumir cada vez más su propia energía a través de comunidades energéticas". Ese es el discurso de Bruselas. Sin embargo, el Tribunal de Cuentas de la Unión Europea publicó el pasado mes de marzo un informe en el que revelaba que "los avances están muy lejos de las expectativas", entre otros motivos, por culpa de la propia Comisión Europea, que no solo no incentiva lo suficiente ("aún no ha dado prioridad al apoyo al almacenamiento para estas comunidades", por ejemplo), sino que, además, ha producido "confusión jurídica" con una normativa poco clara que está desincentivando. (Fuente: Energías Renovables)