Bajo los desiertos más secos del planeta se esconde un secreto líquido: enormes bolsas de agua atrapadas en la roca desde hace decenas de miles de años. Son los acuíferos fósiles, y el agua que guardan no cayó ayer ni el siglo pasado. Cayó durante la última glaciación, cuando mamuts pastaban en estepas hoy convertidas en arena y el clima de la Tierra era irreconocible. (Fuente: Ambientum)