Las pequeñas y medianas explotaciones son las más pegadas al territorio, y juegan un papel clave y fundamental en la lucha para prevenir los incendios forestales y en la gestión de este territorio para mantener un medio rural vivo, bien gestionado y resiliente frente a los efectos de la emergencia climática. Por eso, UPA Andalucía considera que la mejor política de prevención pasa por mantener la actividad agraria y ganadera familiar en el terreno, reforzando el apoyo a quienes trabajan todos los días en el campo y contribuyen a conservar el paisaje, la biodiversidad y los montes. (Fuente: Agroinformación)