La degradación de los ecosistemas ha dejado de ser una preocupación exclusivamente ecológica para convertirse en una amenaza financiera de primer orden. Un estudio recientemente presentado por la Universidad Pompeu Fabra (BSM-UPF) revela que más de la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) global depende directamente de la salud del capital natural, la biodiversidad, cuya desatención está generando un riesgo sistémico para la economía mundial. (Fuente: Ambientum)