En 2025 el debate sobre el clima trasciende la crónica meteorológica y apunta a una transformación estructural: el patrón térmico europeo está cambiando –especialmente en el sur de Europa–, las olas de calor prolongadas revelan interdependencias críticas entre salud, energía y productividad, y la adaptación pasa de política ambiental a ingeniería económica. En este contexto, el ritmo de la transición condiciona competitividad, estabilidad y capacidad de respuesta en un entorno térmico distinto. (Fuente: Ambientum)