El Acuerdo de París, sellado en la COP21 de 2015, se consolida como el pilar fundamental de la diplomacia climática contemporánea. Su meta principal es contener el calentamiento global por debajo de los 2°C respecto a la era preindustrial, priorizando el esfuerzo para no superar el umbral crítico de los 1,5°C. Este límite, basado en sólidas evidencias científicas, busca mitigar consecuencias catastróficas en las regiones más vulnerables del planeta. (Fuente: Ambientum)