La sucesión de borrascas como Leonardo, con episodios de lluvias intensas y condiciones meteorológicas adversas en la península, y particularmente intensas en Andalucía, ha vuelto a situar el foco en un fenómeno que define el presente y el futuro del clima: la creciente inestabilidad del ciclo del agua. A primera vista, las precipitaciones abundantes pueden interpretarse como un alivio frente a la sequía y la escasez de recursos hídricos. (Fuente: Tecnoaqua)