La política climática ha alcanzado en 2026 un punto de inflexión definitivo, consolidándose como el eje prioritario de la agenda global. Este complejo entramado de estrategias y normas, impulsado por gobiernos y organismos internacionales, busca no solo mitigar el calentamiento global, sino acelerar la adaptación a sus efectos más severos. Con el horizonte del Acuerdo de París cada vez más cerca, el debate actual se centra en la movilización masiva de financiación y el despliegue de tecnologías limpias. (Fuente: Ambientum)